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Empoderar: Clave para que las mujeres desarrollen su potencial laboral

Fortalecer y apoyar el empoderamiento femenino favorece en muchos sentidos la equidad de género, además de fomentar y contribuir a la economía del país ya que muchas de ellas se convierten en empresarias que generan empleos tanto para mujeres como para hombres, además de colaborar en la mano de obra en diferentes rubros de la economía.

Existen diversos compromisos internacionales para apoyar al empoderamiento económico de las mujeres, entre los cuales se encuentran la plataforma de acción de Beijing, la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer; y diversos convenios sobre la igualdad de género de la Organización Internacional del Trabajo.

El empoderamiento de las mujeres es un largo proceso por el cual se sigue trabajando y desarrollando diferentes estrategias y leyes que favorezcan a todas las mujeres en los ámbitos laborales, educativo y económico.

La Organización de Naciones Unidas para las Mujeres (ONU Mujeres) apoya el empoderamiento económico de las mujeres con base en estos compromisos, así como con la evidencia cada vez más numerosa que demuestra que la igualdad de género contribuye de manera importante al impulso de las economías y al desarrollo sostenible.

Lo anterior ocurre en un escenario donde de manera desproporcionada se da la desigualdad de género, tanto de pobreza, discriminación y explotación. Uno de los factores que contribuye a la discriminación de género implica el desempeño de trabajos no seguros y mal pagados; muy lejos del acceso a puestos directivos o gerenciales, donde las mujeres son apenas una pequeña minoría.

La Federación Nacional de Sindicatos Independientes (FNSI) ha estado trabajando con sus colaboradores y con sus dirigentes para impulsar la inclusión de las mujeres en las áreas laborales, incluso en aquellas en las que el hombre se desempeñaba únicamente por ser actividades que solo ellos desarrollaban.

Las industrias de la transformación y manufactura han incorporado a sus plantillas a mujeres para realizar actividades que antes eran privativas de los hombres. Un ejemplo es el sector de la minería, donde ya participan en la extracción y el traslado de materiales; o el rubro automotriz donde ejercen como soldadoras. Ambos son apenas pequeños botones de muestra de las actividades donde las mujeres se han abierto camino demostrado grandes capacidades y un desempeño ejemplar en las empresas para las que colaboran. Como organización sindical es importante influir en las instituciones para desarrollar programas de inclusión y desarrollo de las habilidades de las mujeres dentro de las empresas para fomentar y contribuir al empoderamiento económico de las mujeres.

Conoce los derechos de las mujeres y niñas en México

En los últimos días hemos escuchado sobre los acontecimientos que enfrentan las mujeres en otros países o naciones respecto a la violación de sus derechos.

Los derechos humanos son todas aquellas condiciones y prerrogativas que le permiten a toda niña y mujer alcanzar una vida digna y un correcto desarrollo independientemente de la raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Según las Organización de las Naciones Unidas (ONU) Mujeres, los derechos humanos de las mujeres y niñas abarcan todos los aspectos de la vida: la salud, educación, bienestar económico, participación política; la vida libre de violencia y muchos más.

Algunos de los derechos de las mujeres y niñas en México:

  1. Derecho a la Educación: Las niñas y mujeres tienen el derecho a recibir educación, que promueva su desarrollo intelectual y emocional basado en la solidaridad, equidad y respeto (artículo 3 de la Constitución Mexicana).
  2. Derecho al Trabajo: Todas las mujeres tienen derecho a contar con condiciones laborales igual que los hombres, salario igualitario y justo por el mismo trabajo, horarios laborales justos, que le permitan compartir equitativamente las responsabilidades familiares, lo cual debe de incluirse permisos y licencia por maternidad, además de conservar su trabajo en estado de embarazo, a no ser discriminada por ocupar algún cargo por el hecho de ser mujer (artículo 123 de la Constitución Mexicana).

En México existen diferentes acuerdos firmados que ayudan y han fortalecido los derechos de las niñas y de las mujeres mexicanas como la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing de 1995.

Asimismo, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en su artículo 5 fracción VIII reconoce los derechos humanos de las mujeres como inalienables, integrantes e indivisibles de los derechos humanos universales contenidos en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). En estos acuerdos y leyes México reconoce los Derechos Humanos de niñas y mujeres mexicanas, si bien es cierto aún existe un largo camino por hacer, es importante considerar y desaparecer los estereotipos de género en el que no se perciba como lo que se debería hacer, sino que se considere por lo que son: personas singulares, con sus propios deseos y necesidades.

Un poco de historia: El trabajo de la mujer a través de los años

Las mujeres a través de la historia han tenido roles muy definidos y marcados en el ámbito laboral. Si bien es cierto en ese tiempo una de sus actividades principales, el trabajo doméstico, no se reconocía o consideraba como trabajo.

En 1890, una de cada 19 mujeres trabajaba como criada; durante la guerra se triplicaron estas cifras sumando a esto que la situación bélica obligaba a estas mujeres a trabajar en la construcción y elaboración de materiales de guerra.

Posteriormente y dando paso a la Revolución Industrial, las mujeres empezaron a incorporarse en el mundo laboral. Sin embargo, no tenían las mismas condiciones laborales que los hombres: cobraban menos y no tenían los mismos derechos.

Otro de los factores que llevaron a la incorporación de las mujeres al mundo laboral fue la segunda guerra mundial, donde las mujeres tomaron los puestos dejados por los hombres en diferentes fabricas para continuar con la producción, pero sin contar con las mismas condiciones laborales.

Es ahí donde las mujeres asumieron un rol trascendente, logrando que la economía y el trabajo en las fábricas mantuvieran su marcha. Muestra de ello es el emblemático cartel titulado “We can do it” que con el paso del tiempo se convierte en símbolo del movimiento feminista.

En los sesentas, la mujer comenzaba a ejercer tareas administrativas, pero sin ningún poder de decisión. Es a partir de la década de los setentas donde comienza a hablarse de derechos de la mujer, tras los informes que comenzaban a dilucidar que las mujeres se encontraban en situación de desventaja económica progresiva, en comparación con la posición masculina. A este fenómeno, se le denominó “feminización de la pobreza”.

A partir de 1970 los mercados de trabajo en México se caracterizan por una creciente participación de las mujeres, desde entonces se han venido desarrollando estrategias para poder reducir la brecha de género, al tiempo que las mujeres mexicanas han comenzado a tomar roles importantes dentro ámbitos laborales y políticos. En el Poder Legislativo se ha implementado la paridad de género, por otro lado, la Secretaria del Trabajo y Previsión Social busca dignificar el trabajo doméstico remunerado creando un programa para las Trabajadoras del Hogar donde se implementan ciertos estatutos a los que tienen derechos como la afiliación a Seguro Social y otros beneficios.

Incrementa tasa de desempleo en mujeres tras pandemia

A raíz de la pandemia se han desarrollado diferentes temas de interés que han dejado en claro que existen muchas carencias de las cuales debemos de aprender y poner manos a la obra para poder salir de adelante.

Uno de los temas que nos ha llamado la atención, además de la Seguridad Social, es el incremento de desempleo en las mujeres. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentó los resultados de su reporte actualizado sobre COVID-19 y el mundo del trabajo, en el que anticipa que la cifra de mujeres empleadas en el mundo será de mil 270 millones. Sólo el 43% de las mujeres en edad para trabajar tendrá un salario o ingreso por su trabajo.

Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en México, establece que 7 de cada 10 trabajos perdidos en el primer trimestre del 2020 correspondió a la población femenina. Las mujeres experimentaron mayores pérdidas de empleo en 2020.

A nivel global, el 4.2% perdió su trabajo y en América Latina, la región más afectada, el 9.4% quedó desempleada.

¿Pero porque la Mujer es la más afectada en la pérdida de empleos?, los factores pueden ser diversos, y diferentes organismos se han cuestionado y han realizado estrategias para evitar que la tasa incremente, pero para la OIT, la Pandemia afectó las oportunidades laborales que se habían construido en los últimos 15 años. Según datos de la OIT, se prevé un aumento de empleo para las mujeres a nivel mundial de 3.3% en comparación con los niveles de 2020, es decir que 41 millones conseguirán trabajo remunerado.

Preparación es la clave para el desarrollo de la mujer en el entorno sindical

Preparándose para cuando llegue la oportunidad… Son las palabras con las que Teófila Carballo Ortiz describe la posibilidad de formar parte de la inclusión dentro de la estructura de la Federación Nacional de Sindicatos Independientes (FNSI), pues considera importante estar lista y preparada para cuando llegue la oportunidad de levantar la mano para hacer un buen papel en beneficio de las y los trabajadores.

Teo es ejemplo de dedicación constante. Para ella, trabajar ocho años en Methode ha sido una experiencia de formación permanente. Se ha desarrollado profesionalmente, laboralmente e incluso en lo personal.

Se siente realizada cuando consigue ayudar a un compañero que requiere un apoyo, o cuando se involucran, juntos, en las luchas sindicales por justicia, igualdad y el ejercicio de los derechos del trabajador.

Carballo Ortiz, a la edad de 38 años y con un hijo, estudió la Licenciatura en Administración de Empresas en la UANL. Ha sabido abrirse paso en el sindicato de su empresa, donde inició en el departamento de Calidad, y desde hace seis años es delegada general en la empresa.

Para ella lo más importante es la preparación, la dedicación y ser constante en cada una de las tareas que desempeña, por lo que ha tomado cursos diversos en áreas de liderazgo, salud, seguridad y, también, el curso como delegada.

Teo envía un mensaje a todas sus compañeras que quieran avanzar dentro de la estructura sindical, “que encuentren su oportunidad, pero que se preparen, para que cuando las necesiten, se reporten listas. Es importante tomar cursos y acercarse a los asesores, que tienen toda la experiencia, para aprender de ellos”.

Agradece el respaldo de la FNSI, que está ahí cuando ella necesita ayuda, por guiarla y asesorarla en todo lo relacionado con los temas laborales para solucionar los conflictos que se presentan en su centro de trabajo.

La preparación y la experiencia que ha adquirido le ha ayudado mucho para ayudar y apoyar a sus compañeros con vocación y actitud de servicio. La FNSI felicita y se congratula al conocer la historia y dedicación de Teo por ser ejemplo y referencia de que las mujeres pueden llegar muy lejos, que siempre dentro de esta organización sindical tendrán la oportunidad de desarrollo profesional y personal para ser dignas representantes sindicales.