La pandemia causada por el Covid-19 desencadenó un retroceso de la equidad de género en el ambiente laboral, debido a diversos factores ya latentes que se amplificaron para el crecimiento de la brecha laboral.
De acuerdo con el reporte Mujeres en el trabajo 2022: Una perspectiva global, las mujeres tomaron o están tomando decisiones profesionales y de vida impulsadas por su experiencia en la pandemia, revisando y analizando solicitar formas diferentes de emplear su trabajo dentro de las empresas y que les permita su desarrollo profesional, entre ellas destaca el Teletrabajo.
Aunque si bien es cierto no todas las mujeres pueden emplear esta modalidad, algunas de ellas ven complicado que se respeten las nuevas implementaciones del trabajo flexible en la Nueva Normalidad, debido precisamente a la inequidad en sus empresas, la cual se amplía ante la ausencia que muchas experimentaron, siendo desplazadas en la toma de decisiones con la excusa del trabajo en casa, esto según una encuesta aplicada por la consultora Deloitte.
Con base a esta investigación se recomienda realizar estos 5 pasos para una mejor transición para la implementación de nuevo modelo de trabajo flexible o Teletrabajo.
- Abordar la epidemia de agotamiento. Las personas líderes tienen la responsabilidad de identificar y enfrentar el tema del desgaste emocional y mental, brindar educación, técnicas y herramientas prácticas para prevenirlo y mitigarlo.
- Hacer del bienestar mental una prioridad. Es necesario que las y los líderes reciban educación sobre la salud mental para detectar las señales de alerta.
- Que el trabajo flexible funcione para las mujeres. Hay que garantizar que la carga de trabajo se ajuste a la modalidad laboral y hacer que quienes trabajan de manera flexible lo hagan “sin temor a la penalización de su carrera”.
- Trabajo híbrido con inclusión y flexibilidad. La empresa debe comunicar claramente lo que espera de las colaboradoras a través de acuerdos en equipo sobre las formas de trabajar. Los y las líderes deben recibir capacitación para dirigir reuniones e incluir a quienes están presentes y a quienes se conectan de forma remota.
- Inculcar una cultura verdaderamente inclusiva. Cero tolerancia a comportamientos no inclusivos, al acoso y “las microagresiones”, animar a las mujeres a denunciarlos garantizando que no habrá represalias.